
Adriano Sánchez Roa fue un caso aparte, porque aunque aparentaba estar en un limbo político (ni reformista ni peledeísta), se mantuvo –como la canción de Carlos Baute– colgando en las manos del presidente Fernández. Además, de su suerte de ser amigo de casi todos los miembros del Comité Político y de que éstos, por su condición de ex izquierdista, lo vieran como uno de ellos. Incluso, su causa tuvo un abogado muy especial, y que al parecer fue decisivo al final: Danilo Medina, quien en la última reunión del CP opinó que debía resolverse ese problema.
El propio Sánchez Roa quiso cubrirse por si acaso, y puso en conocimiento del mandatario ese apoyo de Medina. El presidente Fernández no se resintió y a manera de chiste le dijo: “Recuérdese que yo lo dije primero”, y la alegría del senador fue mayor. Aunque esa gracia no lo eximió de luchar contra peledeístas que aspiraban a la posición, como el caso del gobernador. Sánchez Roa siempre estuvo al frente de las encuestas, incluyendo la definitiva, que nadie sabe cómo se hizo, pero cuyos números aparecieron en manos de la Comisión Organizadora, y en consecuencia, del Comité Político…
El cómo
Digo que no se sabe cómo se hizo la última encuesta por lo que había referido días atrás, de que era difícil realizar el trabajo de campo en Elías Piña, pues los interesados en candidaturas mandaban a su gente a perseguir a los encuestadores, de manera que se vieran obligados a incluir su opinión. La contaminación era tan evidente que se hizo necesario llamar la atención y valerse de medios hasta ahora desconocidos para medir las simpatías en esa lejana comarca. Los tramposos no siempre se salen con las suyas
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