Por: Juan Francisco Matos
El caso de la muerte de miles de tilapias en la laguna Rincón de Cabral por el momento sigue en el limbo, debido a que no se ha podido establecer quién o quienes fueron los que envenenaron las aguas de esa fuente natural.Desde un principio pescadores de Cabral y zonas aledañas acusaron del envenenamiento al Consorcio Azucarero Central (CAC), arrendatario del ingenio Barahona, con los plaguicidas que utiliza en la fumigación de sus cañaverales.
También los pescadores fueron acusados de la acción para capturar con facilidad las tilapias y otras especies marinas ricas en proteínas que allí habitan.
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