
Por Leo Corniel.-
leocorniel@hotmail.com.-
Barahona.- El alto precio del Gas Licuado de Petróleo, utilizado para cocinar, ha motivado el regreso del carbón vegetal a la vida de las familias pobres de esta ciudad, situación que podría aumentar considerablemente la deforestación en la zona.
A diario se observan en los barrios periféricos de esta ciudad, como amas de casa y personas que tienen negocios de vender comidas, utilizan carbón para cocer los alimentos.
Además, en algunos lugares se observan burros, caballos y hasta motocicletas, transportando el producto desde donde es fabricado hacia los lugares en donde será vendido.
Un saco de carbón, de los medianos, es vendido entre 150 y 200 pesos a personas que luego lo venden detallado por lata y a las mujeres que se dedican a vender comidas en comedores en el centro de la ciudad.
El precio del GLP ha sobrepasado los 100 pesos, por lo que una familia pobre no puede comprar más de dos o tres galones (unos 312 pesos) del carburante por mes, por lo que la mayoría de las veces antes que transcurra, tiene que recurrir a un anafe y al carbón vegetal para terminar de cocer los alimentos.
FORESTA
Mientras esta situación se acentúa, las autoridades de Medio Ambiente y Recursos Naturales en esta ciudad, hacen esfuerzos por controlar el desmonte de árboles para la queda del carbón, pero muchas veces se le hace imposible, ya que las personas que se dedican a la práctica utilizan muchas maniobras para desafiarlas.
NIÑOS EN LA ELAVORACION DEL CARBON
La realidad es que cientos de familias de esta ciudad, que viven mayormente en los barrios donde la pobreza es extrema y la mano de la política social del gobierno no llega hasta que no hay campaña política, tienden a recurrir a la quema de carbón para llevar algo de alimento a sus hijos.
Alarma saber también, que en la fabricación del carbón participa casi toda la familia, por lo que la mayoría de los niños de estas familias, no tienen oportunidad de ir a la escuela.
Los niños que siguen los pasos de sus padres en la elaboración del carbón, salen de sus casas a las 4 y 5 de la madrugada y no regresan hasta altas horas de la tarde, para luego recorrer las calles de los barrios de la ciudad comercializando el producto, que en estos momentos se vende como pan caliente.
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