Las secuelas que deja la violencia en niños y niñas - Campesino Digital

Notas:

martes, 7 de febrero de 2012

Las secuelas que deja la violencia en niños y niñas


LAS PERSONAS CON HISTORIAL DE ABUSO PUEDEN CONVERTIRSE EN VÍCTIMAS O ABUSADORES

Cuando un infante se encuentra sumido en una situación de violencia muestra signos de ella en diferentes aspectos de su vida y de su desarrollo. “Las secuelas emocionales y psíquicas que presentan los niños en un ambiente de violencia son mucho más profundas y duraderas que las físicas”, señala la psicóloga Olga María Renville.

Si la situación de abuso proviene de los padres, lo primero que se genera en el menor es una gran inseguridad debido a que tanto mamá como papá deberían ser su amparo, su sostén, el árbol bajo el cual se cobijan. “Si en lugar de protección, experimentan de sus padres agresión verbal o física, comienzan a sentirse desamparados, en un lugar donde no tienen estabilidad emocional”, dice Renville. En la medida en que los padres abusadores pierden su autoridad emocional, el niño comienza a buscar esa protección y seguridad que requiere fuera del hogar, y como existe una gran desorganización emocional en su vida, hay una propensión a caer en manos de bandas o pandillas, de llegar a la drogadicción y sobre todo de sostener relaciones disfuncionales.

“En las niñas es común que aparezca el embarazo temprano, o las relaciones de pareja a temprana edad, en las cuáles reciclan esos patrones disfuncionales que vieron en el hogar”, señala Renville. Lo que si es seguro es que en el perfil de un niño abusado destaca una autoestima muy baja, que lo vulnerabiliza de tal forma que le impulsa a buscar aceptación sin importar lo que implique.

Patrones
Ya en la adultez, las personas con un pasado de abuso repetido pueden comportarse de dos formas: o se convierten en seres extremadamente tolerantes a las situaciones de violencia (víctimas), o se convierten en seres violentos (victimarios). “Se ubican en los dos extremos, y aunque generalmente las mujeres tienden a tolerar más la violencia y los hombres a tener comportamiento abusivo, esto no es un patrón fijo”, detalla la psicóloga.

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COMPORTAMIENTO ANTE EL ABUSO SEXUAL
En el caso del abuso sexual, tristemente una de las formas más comunes de violencia contra la infancia, Renville destaca que en las edades más tiernas los infantes no ven este tipo de abuso como algo negativo, sino como algo que hacen con alguien que los quiere. Muchos llegan incluso a pensar que es lo correcto, sobre todo si el abuso proviene de un familiar o personas cercanas como amigos o vecinos.
También existen casos en que el niño es víctima de amenazas, razón por la que esconden a sus padres o cuidadores lo que les ocurre. Sea como fuere, el niño o niña víctima de abuso sexual tiene un perfil, si bien puede tener momentos de retraimiento, Renville comenta que en general son infantes con baja autoestima y necesidad de aceptación, por lo que son amistosos y conversadores, convirtiéndose en presa fácil de posibles depredadores que les engañan y amedrentan.

“Estos niños deben ser tratados desde que se descubre la agresión y tener seguimiento hasta la adolescencia para lograr que entiendan que lo que les pasó no tiene que ser la forma en que se relacionen sexualmente por el resto de sus vidas, la meta terapéutica es trabajar con ellos hasta su despertar sexual, no es sólo para evitar el trauma, sino también futuras patologías”, dice la experta.

Por : Li Misol
li.misol@listindiario.com
Santo Domingo

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