
El viudo lanzó una advertencia contra los que le quitaron la vida a su esposa.
Un intenso sol es aplacado por una llovizna que obliga a todos a arremolinarse. Y allí, en medio de la multitud en el Cementerio Privado, está de pie el viudo de la fiscal Francelis Ortiz Pagán, con sus manos puestas sobre el ataúd blanco, con acentos en oro rosado, mientras su pequeña hija le expresa: “Papi, esta tiene más aroma”, al referirse a la rosa blanca que tiene en su mano.
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Han pasado cerca de 15 minutos desde que el féretro de Ortiz Pagán, asesinada el martes, arribó al cementerio, pero su esposo aguarda por el grupo de amigos y familiares que intentan acercarse para dar el último adiós a la fiscal.
“Quiero agradecerles por este gesto maratónico de respeto y reclamo por tener un mejor país. Francelis era una mujer muy hermosa por fuera y por dentro. Ella tenía una particularidad, que era extremadamente franca. Francelis no tenía filtro y se nos va en un una etapa que estaba madurando como ser humano y como mujer. Aquí hará mucha falta, demasiada falta. Era indispensable... Ella logró con la ayuda espiritual y material realizar todos sus sueños. Era una mujer feliz, amante de la naturaleza, del campo, del mar y un día, visitando a sus primos, conocimos ese pedacito de paraíso y don Ángel le regaló el terreno”, expresó el viudo Fermín Arraiza Navas al referirse a la residencia del matrimonio.
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