Los agricultores de Cabral viven un verdadero drama ante la ola de robos de plátanos - Campesino Digital

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domingo, 12 de abril de 2026

Los agricultores de Cabral viven un verdadero drama ante la ola de robos de plátanos



Nota recibida 

Los agricultores de Cabral viven un verdadero drama ante la ola de robos de plátanos que se repite a diario en los conucos de nuestro municipio.

 

Cada madrugada, mientras los agricultores descansan, unos delincuentes se adentran a sus propiedades, se llevan grandes volúmenes de plátano y dejan atrás no solo un terreno vacío, sino el sacrificio, el sudor y la inversión de al menos diez meses de trabajo.


Los conucos de Cabral, antes símbolo de esperanza y sustento familiar, hoy están agotados por la delincuencia. 


Los productores invierten tiempo, capital y esfuerzo en preparar la tierra, sembrar, cuidar y esperar más de 300 días para ver su cosecha; sin embargo, en cuestión de minutos, estos “ratones de plátano” entran a las cónicos, cortan y se llevan lo que no es suyo, dejando a los agricultores devastados y sin recursos para pagar sus gastos o enviar a sus hijos a la escuela.


Los agricultores denuncian que los robos no son ocasionales, sino sistemáticos, casi todos los días, como si hubiera mafias organizadas que conocen muy bien la zona y aprovechan la poca presencia de vigilancia. 


Muchos dicen entender que hay hambre, pero no justifican que se convierta en norma el entrar a predios privados y cargar con productos de trabajo duro, sembrados con fe y esperanza.


La comunidad de Cabral exige a las autoridades competentes que se tomen medidas urgentes: mayor presencia policial en los campos, rondas nocturnas coordinadas con los agricultores, patrullas comunitarias y campañas de educación para que los jóvenes entiendan que el plátano no es un “botín” ni un juego, sino el pan de muchas familias campesinas.


Es hora de ponerle freno a esta tragedia silenciosa. Y evitar muertes futuras porque todo tiene su límite.


Hay que proteger a nuestros productores, premiar su labor y castigar sin miramientos a quienes se aprovechan del esfuerzo ajeno. Cabral no puede permitir que el plátano, uno de sus símbolos más arraigados, se convierta en botín de la delincuencia.

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