La isla de Santo Domingo estaba habitada por varios grupos aborígenes al producirse la invasión española a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI. Esos grupos étnicos recibían los nombres de ciguayos, macorixes y taínos.
Los hallazgos más recientes dan cuenta de que los restos humanos arcaicos hallados en un yacimiento arqueológico en el Monumento Natural del Cabo en Samaná (noreste de la República Dominicana) datan de hace 5,300 años antes de Cristo, por lo que se colige tenían una procedencia directa de Venezuela, según las pruebas de carbono 14 a las que fueron sometidas las osamentas en los laboratorios de la Universidad de Harvard. El equipo de investigadores está dirigido por el arqueólogo hispano-dominicano Adolfo López Belando junto a especialistas de diferentes áreas. Estos restos arqueológicos superan la antigüedad de los hallazgos realizados por varios arqueólogos y antropólogos dominicanos y extranjeros, como Marcio Veloz Maggiolo, Fernando Morbán Laucer, Fernando Luna Calderón, Elpidio Ortega y Víctor Ávila, entre otros, tanto en las proximidades de la Bahía de Puerto Príncipe, que datan de 4,000 años antes de Cristo, como en las comunidades de Barreras-Mordán, en la provincia de Azua, que tienen una datación de 2,600 años antes de Cristo, cuya procedencia la ubican en Honduras y Belice en Centroamérica, debido al parentesco con grupos arcaicos de esa zona.
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